VIAJE A RAJASTÁN

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VIAJE A RAJASTÁN

Primer viaje fuera de Europa, la india me esperaba. Un mes después volví a España prometiendo que regresaría al año siguiente. Aún no lo he hecho.

De las muchas sensaciones que guardo de aquel viaje hay una que es el germen de este blog.

Jaipur, Hawa Mahal (Palacio de los Vientos). Tras la fotogénica fachada se esconden nichos de colores que prolongan las estancias interiores, celosías tras las que sentarse sin ser vista, disfrutando del aire que las atraviesa. Recuerdo claramente la sensación de querer sentarme en uno de esos balcones, de sentir que aquel breve espacio era el lugar donde quería estar.

La arquitectura india, especialmente la del Rajastán, tiene entre sus características los balcones (Jharokha) finamente ornamentados, donde la parte superior solía ser una celosía (jali) con una pequeña ventana.

En general el espacio interior en estos balcones estaba sobreelevado respecto al espacio central de la estancia y separado del mismo mediante pilares y arcos. Se genera así un espacio diferenciado y acogedor, perfectamente integrado con el resto de la habitación.

Estos balcones cumplían múltiples funciones:

  • Engalanar la fachada y ser un reflejo de la riqueza y posición social de los habitantes de la vivienda.
  • Proteger a los viandantes de las lluvias y el sol.
  • Regulación de la temperatura de la vivienda dando sombra a la fachada y permitiendo el paso del aire a través de las celosías. Este sistema se combinaba con calles estrechas y patios y galerías interiores creando ambientes agradables en un clima casi desértico.
  • Ampliación del espacio interior de la vivienda.
  • Mantener la privacidad de la vida doméstica.

El preservar la intimidad era fundamental tanto por la estrechez de muchas de las calles como por el cumplimiento de la purdah, práctica por la que se recluye y oculta a las mujeres de los hombres que no sean sus parientes directos. Para muchas mujeres este espacio era su ventana al mundo.

Estos balcones por tanto pertenecen a la casa y a la calle al mismo tiempo, son una prolongación de la vida  doméstica sobre la pública. Constituyen un espacio singular de la vivienda, al mismo tiempo que son eficaces reguladores climáticos.

Poco después de aquel viaje me trasladé a vivir a una vivienda en Lavapiés, era un primero en una calle estrecha y el único lugar de la casa desde donde podía contemplar el cielo era apoyada en el muro junto al balcón. Ese pasó a ser el lugar favorito de mi casa. Creo que fue entonces cuando empecé a pensar en qué pasa en ese espacio intermedio entre la casa y la calle, comencé a mirar hacia arriba cuando caminaba por la ciudad, y a fijarme cómo se usaban los balcones, qué se veía a través de ellos y cómo relacionamos el resto del espacio de la vivienda con este lugar.

Susana Paz

 

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Plano Haveli
callejon
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